EL ENSAYO
Hay un tipo de músico que destruye el ensayo sin darse cuenta. No siempre es el que llega tarde; · es el que habla mientras el director explica, · el que viene sin estudiar su parte, · el que toca tan fuerte que no deja escuchar al resto. Parecen detalles pequeños, pero esos hábitos hacen que el ensayo avance más lento, generen frustración en todos, y que todo el grupo pierda tiempo. El verdadero ensayo dinámico nace cuando cada integrante comprende que nadie está por encima del colectivo. La fluidez del ensamblaje no la da la velocidad, sino la empatía sonora: la capacidad de adaptar el timbre, el matiz y la intensidad al entorno y a los compañeros. Tocar en grupo exige despojarse del ego; solo cuando nadie se cree más que el otro, el sonido individual deja de ser ruido y se transforma en música.